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dimecres, 22 de febrer del 2012

¿ES QUE SOMOS IDIOTAS?? IGUAL SÍ!

Pedro me envía este artículo.

Por mucho que lo piense y le dé la vuelta no puedo más que darle la razón:


"ARTÍCULO DE ARTURO PEREZ REVERTE"
http://3.bp.blogspot.com/-fBUJJRTkfkY/TWjmSQIHx6I/AAAAAAAABPE/UucuFLiWNL0/s400/arturo-perez-reverte.jpg
Arturo Pérez Reverte

CUIDADO...con lo que se avecina....es más gordo de lo que os imagináis...un gobierno Europeo impuesto por los Neocon "Los Illuminatis" que irá quitando a corto plazo a los políticos demócratas y manipulando las elecciones...y colocando tecnócratas, nos queda poco. Los Indignados tienen más razón de lo que os podáis llegar a imaginar. No es una cuestión de PSOE ni de PP, nada tiene que ver. Esto solo se para negándonos a esas mentiras de pagar la deuda en que ellos nos han metido falsamente para tenernos hipotecados hasta nuestros nietos....se acabaron los Estados/Nación...adiós España.   

Hay un problema laboral del colectivo de controladores aéreos que afecta al 1,2% de la población española (600.000 personas) y casi todos saltáis como energúmenos pidiendo hasta el linchamiento de ese colectivo cuando el día anterior hacen otra reforma del sistema laboral más restrictiva, quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población y nadie se indigna ni dice nada. ¿Sois idiotas?
 

Estáis pidiendo a gritos al Gobierno que se apliquen medidas que quitan el derecho a la baja laboral, a los permisos retribuidos y a las horas sindicales, sacar militares a la calle ¿sois idiotas?

Estáis leyendo que mintieron en los vuelos de la CIA , en el caso Couso, que González era la X del GAL, que gente del PP cobraba de la trama Gürtel, que hay políticos que cobran más de 230.000 euros al año, pero que nos cuestan más de 3 millones de euros, que la corrupción en la política no es excepción, sino norma, que ellos mismos se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización, banqueros que consiguen del gobierno medidas duras contra los trabajadores y que tenían que estar en la cárcel por delitos demostrados de fraude fiscal y no decís nada, os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros año, especula con nuestro dinero, defrauda a Hacienda y seguís callados ¿sois idiotas?

Tenéis una monarquía que se ha enriquecido en los últimos años, que apoya a los poderosos, a EEUU, a Marruecos y a todo lo que huela a poder o dinero, hereditaria como en la Edad Media ¿sois idiotas?

En Inglaterra o Francia o Italia o en Grecia o en otros países los trabajadores y los jóvenes se manifiestan hasta violentamente para defenderse de esas manipulaciones mientras en España no se mueve casi nadie ¿sois idiotas?

Consentís la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura, la militarización de trabajadores sólo porque de momento no os afecta a vosotros ¿sois idiotas?

Sabéis quién es toda la gentuza de las revistas del corazón, futbolistas supermillonarios pero jamás escucháis a nadie como Saramago o Chomsky u otros mil intelectuales veraces y comprometidos con vuestros problemas ¿sois idiotas?

Si mucha gente responde sí, aún nos queda un poco de esperanza de conseguir acabar con la manipulación de los políticos y poderosos.
Si la mayoría contesta no, entonces estamos jodidos.

EL GOBIERNO: Ha bajado el sueldo a los funcionarios, suprimido el cheque-bebé, congelado las pensiones y reducido la ayuda al desempleo, (EL PARO), para afrontar la crisis que han generado los bancos los políticos y los especuladores bursátiles.

Nos gustaría transmitirle al Gobierno lo siguiente:

Dediquen su empeño en rebajar LA VERGÜENZA DEL FRAUDE FISCAL, que en España se sitúa alrededor del 23% del P.I.B. (10 puntos por encima de la media europea) y por el que se pierden miles de millones de €uros, fraude que repercute en mayores impuestos para los ciudadanos honestos.

TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos; en vez de facilitar el crédito a las familias y a las empresas, erradicarlas comisiones por los servicios bancarios y que dejen de cobrar a los españoles más humildes €30.01, cada vez que su menguada cuenta se queda sin saldo. Cosa que ocurre cada 1º de mes cuando les cargan las facturas de colegios, comunidades, telefonía, Etc. y aun no les han abonado la nómina.

PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.

ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.

HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.
 

INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.

INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados)

INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).

INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

Indecente No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que no se lo bajen.

INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno "derecho de pernada" mientras no se cambien las leyes que lo regula.
¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já.

Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con "cara y ojos" para acabar con estos privilegios, y con otros.

Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos
.

ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA, SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO, está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.


¿DONDE ESTÁ LA GENTE ? QUE LEVANTAN MASAS PARA EL FÚTBOL Y NO PARA DEFENDER NUESTROS DERECHOS.

dijous, 2 de febrer del 2012

SOLDADOS DE SEIS PATAS

Excel·lent article sobre com es pot ser tan cabró!! Quina llàstima que als 4 ( ó 4.000) que n'eren responsables no els passi mai res. No us perdeu el pacte de la Unidad 731 amb els ianquis!!


Publicat a Amazings.es

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Soldados de seis patas: los insectos como armas de guerra, terror y tortura:


Creo que una pequeña célula terrorista podría desarrollar fácilmente un arma basada en insectos. Sería mucho más fácil de hacer que un arma nuclear o química. La materia prima está en el patio trasero.


Jeffrey A. Lockwood


El uso de insectos y otros artrópodos como armas de guerra e instrumentos de tortura no es una idea nueva. De hecho, es tan antigua como la propia humanidad. En una reciente revisión en Annual Review of Entomology, Jeffrey A. Lockwood, entomólogo de la Universidad de Wyoming y autor de Six-Legged Soldiers: Using Insects as Weapons of War (Oxford University Press, 2008), da un repaso histórico al uso de insectos en los conflictos humanos como medio para causar hambre, sufrimiento y enfermedades.


Guerra entomológica ninja. En Naruto, el popular manga de Masashi Kishimoto, el clan Aburame usa insectos como arma contra sus adversarios.





A lo largo de la historia se han empleado al menos 12 órdenes de insectos con tres objetivos:


  • En su forma más básica y menos elaborada, los insectos se pueden usar para causar dolor. Los himenópteros (abejas, avispas y hormigas) lo hacen con gran eficacia.


  • Provocar daños en la agricultura mediante la introducción de plagas en los cultivos y el ganado.


  • Vectores de transmisión de enfermedades, ya sea forzando al enemigo a introducirse en determinados hábitats (por ejemplo, pantanos donde hay mosquitos) o liberar a propósito insectos portadores de enfermedades (por ejemplo, pulgas).

La prehistoria

El uso de insectos como armas de guerra data del Paleolítico superior. Lanzar nidos de abejas, avispas u hormigas en cuevas, lugares protegidos o de difícil acceso era un práctico sistema para obligar a salir al enemigo. También se podían usar los compuestos tóxicos que producen algunos insectos para fabricar flechas envenenadas.

Edad Antigua

Las civilizaciones antiguas eran conscientes del potencial de los insectos para provocar dolor y sufrimiento en el enemigo. En el Antiguo Testamento hay algunas referencias a las avispas para deshacerse de los adversarios:



Enviaré avispas delante de ti que ahuyentarán de tu presencia al jivita, al cananeo y al hitita. (Éxodo 23:28)

Yahveh tu Dios enviará incluso avispas contra ellos para destruir a los que hubieren quedado y se te hubieren ocultado a ti. (Deuteronomio 7:20)

Mandé delante de vosotros avispas que expulsaron, antes de que llegarais, a los dos reyes de los amorreos; no fue con tu espada ni con tu arco. (Josué 24:12)



De las diez plagas de Egipto que se mencionan en el Éxodo, al menos a cinco se les ha dado una interpretación entomológica: la tercera (mosquitos o piojos, dependiendo de las interpretaciones), la cuarta (moscas o tábanos), la quinta (cínifes), la sexta (mosca de los establos) y la octava (langostas).



Si te niegas a dejar salir a mi pueblo, mira que mañana traeré langostas sobre tu territorio y cubrirán la superficie del país, de suerte que ni podrá verse el suelo. Devorarán lo que os quedó de la granizada y comerán todos los árboles que os crecen en el campo.» | (Dios amenazando al faraón con la guerra entomológica en Éxodo 10:4-5)

Los mayas y algunas civilizaciones de Oriente Medio empleaban «granadas de abejas» y las colmenas eran un armamento naval bastante común entre los griegos, los romanos, los sirios y los palestinos. Durante el Imperio Romano se empleó un amplio surtido de artrópodos picadores (abejas, avispas, chinches asesinas, escorpiones) como arma ofensiva y también como defensa durante los asedios.

El uso de insectos como instrumentos de tortura también estaba extendido. Los persas idearon un método bastante cruel denominado escafismo y las tribus siberianas se valían de mosquitos y moscas hematófagas para, literalmente, ejecutar a picotazos a los prisioneros.

La falta de higiene en aquellos tiempos convertía a las pulgas, a los piojos y a los mosquitos en los instrumentos perfectos para provocar enfermedades como la peste o la malaria. Los métodos eran variados, desde lanzar cadáveres o animales infectados durante los asedios hasta forzar a los invasores a acampar cerca de pantanos o humedales.

Edad Media y Edad Moderna

En Europa, las abejas se usaron hasta el siglo XVIII para repeler a los invasores durante los asedios. Las colmenas fueron un proyectil habitual de las catapultas entre los años 1000 y 1300 y también se emplearon como armamento naval hasta que las balas de cañón las desplazaron.

En Gran Bretaña, las murallas de los castillos se construían con huecos para albergar colmenas que se convertían en una gran defensa si el castillo era atacado.

Las pulgas continuaron siendo los aliados más socorridos durante los asedios. Las acciones más expeditivas consistían en lanzar animales o cadáveres infectados al interior de las ciudades asediadas. Así lo hicieron los mongoles en 1346 después del intentar sitiar Caffa (Teodosia) durante tres años. Antes de retirarse diezmados por la peste, los mongoles lanzaron los soldados muertos al interior de la ciudad en lo que puede considerarse el prólogo de la peste negra, una de las pandemias más devastadoras que ha sufrido Europa (con permiso de la pandemia de gripe de 1918), responsable de 25 millones de muertes.



Xenopsylla cheopis, más conocida como pulga de la rata oriental y principal vector de transmisión la peste bubónica a través de la bacteria Yersinia pestis. | Fotografía del Museo de Historia Natural de Londres.

Edad Contemporánea

Algunas de las grandes derrotas de Napoleón no fueron provocadas por sus enemigos, sino por enfermedades transmitidas a través de insectos: la peste (pulgas) en su enfrentamiento contra el Imperio Otomano en 1799, la fiebre amarilla (el mosquito Aedes aegypti) durante un intento de sofocar una rebelión en Haití en 1801 y el tifus (piojos) y la disentería (moscas) en su intento de invadir Rusia en 1812.

Dos tercios de las 488.000 bajas durante la Guerra de Secesión (1861-1865) fueron provocadas por enfermedades, siendo las principales responsables la malaria (transmitida por mosquitos) y las enfermedades intestinales (a través de las moscas). La guerra civil estadounidense fue quizá el primer conflicto moderno en el que se emplearon los insectos como arma de guerra con conocimiento de causa. Mientras acusaban a la Unión de haber introducido la chinche arlequín (Murgantia histrionica) desde México para destruir sus cosechas, los confederados explotaban el uso de la malaria como arma táctica.



Chinche arlequín (Murgantia histrionica). | Fotografía de Linda Tanner.

Por otra parte, los nativos americanos usaban hormigas como instrumento de tortura para provocar una muerte lenta y dolorosa (¿quién no ha escuchado alguna vez la truculenta historia de víctimas enterradas hasta el cuello en hormigueros?) y Nasralá Bajadur-kan, emir de Bujará (Uzbekistán) a mediados del siglo XIX, tenía su particular «cámara de los horrores entomológicos» consistente en un foso de siete metros de profundidad tapado con una reja de hierro y lleno de chinches asesinas y garrapatas.

La Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial se suele considerar un conflicto en donde se experimentaron una gran variedad de tácticas y armamentos. La comprensión del papel de los insectos como vectores para la transmisión de enfermedades convirtió a los campos de batalla en un laboratorio a escala continental. Los militares comprendieron que si los piojos ganaban en las trincheras, sus soldados perderían en el campo de batalla ya que el tifus podía cobrarse más vidas que las bombas y las balas. Esta forma de guerra entomológica «pasiva» se usó durante todo el siglo XX y en ella los militares protegían a sus propias tropas mientras provocaban el mayor destrozo posible para favorecer la aparición en el enemigo de enfermedades transmitidas por insectos.

La Segunda Guerra Mundial

De todos los desmanes que provocó Japón durante su ocupación de Manchuria y el sudeste asiático (que aún hoy en día levanta ampollas porque Japón tiende a minimizar su impacto), la infame Unidad 731 se lleva la palma de las atrocidades. Destinada en la ciudad china de Harbin, esta unidad del ejército imperial comandada por Shirō Ishii realizó ensayos de guerra bacteriológica y química con prisioneros de guerra y civiles chinos.

Las actividades de la unidad se cobraron miles de víctimas de peste, cólera y otras enfermedades. Usando primero prisioneros y luego ratas, la Unidad 731 tenía capacidad para producir 45 kilos de pulgas cada tres o cuatro meses y un potencial para generar 500 millones al año. Después de la guerra, tanto Ishii como sus colaboradores pactaron con los norteamericanos no ser juzgados por crímenes de guerra a cambio de los resultados de sus experimentos.

Mientras tanto, en Europa la idea de usar insectos como armas en la guerra ya había sido apuntada por John Burdon Sanderson Haldane, uno de los fundadores de la genética de poblaciones, en 1938 al especular que «no me sorprendería que, por ejemplo, durante el transcurso de una futura guerra, aviones hostiles introdujeran en el país plagas de insectos como la del escarabajo de la patata».

Los franceses fueron los primeros en tratar de convertir a los insectos en armas y desarrollaron métodos para la cría intensiva y liberación del escarabajo de la patata (Leptinotarsa decemlineata), una plaga que había sido introducida accidentalmente en Europa durante la Primera Guerra Mundial.



Leptinotarsa decemlineata, un feroz devorador de las plantas de la patata. | Fotografía de Scott Bauer.

Aunque el resto de los aliados llevaba cierto retraso, no tardaron en ponerse al día. Los estadounidenses se encontraron al principio con dificultades, aunque a partir de 1939 una serie de comités recomendaron investigar si los mosquitos podían transmitir varias enfermedades simultáneamente para usarlos como arma ofensiva. Fort (Camp) Detrick, en Maryland, se convirtió en una de las instalaciones más punteras de la guerra biológica y entomológica.

Por otro lado, los canadienses estudiaron la posibilidad de extender la fiebre amarilla con el mosquito Aedes aegypti y los británicos realizaron estudios preliminares para el uso de moscas como vector para Salmonella y se concentraron en convertir el ántrax en un arma.

Los alemanes tampoco se quedaron atrás y entre 1941 y 1945 estudiaron el potencial de al menos 15 especies de pulgones, escarabajos, chinches, moscas y polillas para destruir cosechas, pastos y árboles. Al final, el escarabajo de la patata se reveló como la especie más apropiada para usarla como arma.

Hay indicios de que los soviéticos usaron la tularemia, una enfermedad transmitida por garrapatas y tábanos, para infectar a miles de soldados alemanes a las afueras de Stalingrado.

Guerra Fría

Fort Detrick desarrolló una gran variedad de patógenos y vectores entre los que se incluían mosquitos infectados con fiebre amarilla, malaria y dengue, moscas portadoras de disentería, cólera y ántrax, pulgas con peste, garrapatas portadoras de tularemia, fiebre reincidente y fiebre de montaña.

Durante esta época es difícil tomar en serio algunas afirmaciones debido al negacionismo de unos y a la propaganda de otros. Por ejemplo, durante la Guerra de Corea, los norcoreanos denunciaron a Estados Unidos ante las Naciones Unidas por haber estado esparciendo por avión insectos portadores de bacterias para propagar enfermedades. Los chinos incluso llegaron a afirmar que los aviones estadounidenses habían soltado moscas, mosquitos, arañas, hormigas, chinches de las camas y pulgas en amplias áreas. Una comisión de seis científicos reunidos por el Consejo Mundial de la Paz, una organización financiada por la Unión Soviética, concluyó después de dos meses de investigación que los Estados Unidos habían estado empleando 14 especies de artrópodos infectados con al menos ocho tipos de organismos patógenos. Evidentemente, los Estados Unidos negaron haber estado investigando el uso de artrópodos para la guerra biológica. Resulta irónico que lo desmintiera el jefe de la División entomológica de Fort Detrick.

Durante la guerra de Vietnam se emplearon tres tácticas de guerra entomológica:


  • Esparcir activa y pasivamente enfermedades transmitidas por insectos.


  • Liberar insectos para destruir cosechas de arroz y árboles frutales, algo que denunciaron los norvietnamitas y que quizá tenga que ver con el uso de defoliantes por parte de Estados Unidos. El uso de herbicidas provocó indirectamente la aparición de enfermedades transmitidas por artrópodos.


  • Ambos bandos usaron artrópodos con aguijón. El Vietcong usó bombas trampa con escorpiones y nidos de avispas contra los soldados de Estados Unidos. En su forma más elaborada, situaban colonias de la abeja gigante (Apis dorsata) con pequeños explosivos en las rutas que seguía el enemigo y los hacían explotar a su paso. Incluso hay informes que sostienen que los norvietnamitas entrenaron abejas para que atacaran a cualquier cosa que llevara un uniforme estadounidense. Por su parte, los Estados Unidos estudiaron el uso de feromonas para marcar objetivos y luego liberar abejas para que los atacaran.

Durante la crisis de los misiles cubanos, los asesores del presidente Kennedy incluyeron la guerra entomológica entre los posibles escenarios. Se sabe que el Cuerpo de Ingenieros del ejército de Estados Unidos había colaborado con el Departamento de Agricultura para estudiar el uso cigarrillas como Perkinsiella vitiensis (que transmite el virus que provoca la enfermedad de Fiji) contra los cultivos de caña de azúcar cubanos. Por su parte, Fidel Castro ha acusado repetidamente a Estados Unidos del uso de plagas agrícolas contra sus cultivos.

Usos modernos

Aunque ya no suponen una amenaza como arma de guerra debido a los avances en higiene, vacunas e insecticidas, los insectos se siguen usando como instrumentos de tortura y se teme que puedan ser empleados como arma terrorista, ya sea para transmitir enfermedades o como plagas agrícolas y del ganado.



Aunque no parece estar asociada a la transmisión de ninguna enfermedad, la irritación de la piel que provoca la chinche de las camas (Cimex lectularius) no la convierte precisamente en el mejor compañero de cama. | Fotografía de Piotr Naskrecki.

Por ejemplo, en la primera mitad del siglo XX los soviéticos usaban chinches de las camas como instrumentos de tortura física y psicológica en los gulags. En China, los seguidores de la secta Falun Gong han denunciado que eran desnudados y maniatados a postes en lugares con grandes densidades de mosquitos y también se ha dado el caso del uso de insectos por parte de los estadounidenses como tortura psicológica contra los hijos de Khalid Shaikh Mohammed, el principal organizador de los atentados del 11 de septiembre.

Para el que se haya quedado con ganas de saber más (y le queden ánimos para hacerlo), el propio Jeffrey A. Lockwood habla sobre el tema del que lleva 25 años investigando:


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Referencias

ResearchBlogging.orgLockwood, J. (2012). Insects as Weapons of War, Terror, and Torture Annual Review of Entomology, 57 (1), 205-227 DOI: 10.1146/annurev-ento-120710-100618

Terrorists could use ‘insect-based’ biological weapon. Stephen Adams. Daily Telegraph, 5 de enero de 2009.