Pàgines

dimarts, 15 de maig del 2012

ALIMENTANDO AL PILOTO Y MATANDO DE HAMBRE A SU EGO

Visto en la WEB del PILOTO. Acreditado por Javier Gracia.

Este relato tiene dos partes. La segunda es interesante en cuanto a conocer algo que muchos ignoramos pero la primera debería ser APLICABLE A MUCHOA ÁMBITOS ELITISTAS DEL ENTORNO.

Que cada cual entienda lo que quiera.

---------------------------------------------------------------------------


Alimentando al piloto y matando de hambre a su ego.:

Alimentando al piloto y matando de hambre a su ego.


Diario de una ex-azafata!!



Cuando empecé a volar
estaba plenamente convencida de que los pilotos eran seres sobrehumanos.
Dotados de una especie de poder divino, por encima del bien y del mal.
Y todo esto no es que yo me lo imaginara; es que en la escuela de
tcp´s primero, y en los diferentes cursos de la aerolínea después, nos
lo habían inculcado así.





“El comandante es la máxima autoridad a bordo. Él
decide todo, él lo puede todo; tiene potestad para decidir quién sube,
quien baja, si os quiere en su vuelo o si no sois aptas. Los pilotos son
como vuestros dioses”
La primera semana estaba aterrorizada. Y eso que eran casi todos
jovencillos, que físicamente imponían más bien poco, pero con ese lavado
de coco, temía una bronca por cualquier tontería.

Pero vamos, que esa idea de seres todopoderosos me duró un par de
semanas. Hasta que ví que eran personas normales y corrientes con una
única particularidad: ellos sí creían que eran auténticos dioses.



Mi concepción sobre ellos cambió cuando me tocó volar con una sobrecargo veterana.

Entró en cockpit antes de empezar a dar el servicio y le preguntó a los pilotos si necesitaban algo:



  • Hola. ¿Estáis bien? ¿Necesitáis algo?
  • Sí, estamos bien. ¿Nos puedes hacer un café y traernos un par de donuts?
  • ¿Ahora? Es que tenemos 50 minutos para dar la comida caliente a
    los pasajeros. Estamos en un vuelo internacional y entre las dos ya
    vamos bastante justas de tiempo. ¿Te importa que te lo prepare un
    poquito más tarde?
  • Sí. Me importa.
3 minutos después:



  • Aquí tenéis el café y los donuts
  • Gracias.
Cuando llevábamos escasamente 5 minutos en el pasillo, con el tiempo encima volvieron a llamarnos.

Esperé en medio de los dos carros hasta que mi compañera volviera.



  • ¿Qué querían? ¿Está todo bien?
  • No querían nada; solo decirme que el café no estaba bueno y que lo querían menos cargado y con más leche.
  • ¿Les has preparado otro ya?
  • ¿Estás de broma? Tenemos 50 pasajeros, un servicio de comida
    caliente, bebida, postre. Tenemos que recoger la cabina, asegurarla y
    nos quedan 45 minutos para el aterrizaje. En poco más de media hora,
    tenemos que tener el culo sentado para aterrizar. ¿Crees que tenemos
    tiempo para caprichitos tontos? Que salgan y se lo hagan si quieren.
  • Pero, pero…son los pilotos!
  • Son unos capullos.

    ¿Carne o pasta, caballero?
Cuando el último pasajero del vuelo había desembarcado, el
comandante, un capullo de metro sesenta y bastante ceporrete, salió de
su altar y le dijo:



  • Espero que sea la última vez que pasa esto. Si necesito un café, lo necesito cuando te lo pido y punto.
  • Y te lo he llevado. Me lo has pedido a sabiendas de que en este
    vuelo no tenemos tiempo ni siquiera para dar un servicio correcto a los
    pasajeros.
  • Soy el comandante y debes atenderme.
  • Sí. Y te atiendo siempre. Te he hecho el café y te he llevado lo
    que me has pedido. Pero tengo 50 pasajeros a los que atender también.
    Así que la próxima vez que quieras un café, esperarás a que pueda
    hacértelo. Y si no, te levantas y te lo haces. Porque para pedirme que
    le diga a la morena de la 3C que quieres conocerla, no tienes problemas
    en salir de cockpit.
  • Un respeto, bonita
  • Cuando me respetes tu a mi. No me pagan por hacerte cafés cremosos.
Wooooooow! Creo que se me quedaron los ojos como platos.



A partir de ese momento, aprendí a tratar a todas las personas de la
misma manera. Sin privilegios de ningún tipo. Todos exactamente
iguales.

Y esto pude aplicarlo a pilotos, supervisoras, famosos, casposos y demás
aerofauna… y por supuesto lo sigo aplicando fuera del avión.



Ritual de alimentación





Entre las funciones de una tcp también se encuentra la de velar por la seguridad de los pilotos.

La sobrecargo tiene la obligación de entrar en cabina cada 15-20 minutos
para ver que los técnicos están bien y por supuesto, por si necesitan
algo.

Por ejemplo, en las horas de comidas o cenas, somos nosotros, los tcp´s
los que calentamos su comida y preparamos la bandeja que luego llevamos a
cockpit. Y no os creáis…que el ritual de alimentarlos también tiene sus
peculiaridades.



Los pilotos nunca pueden comer la misma comida.
Cada uno de ellos tiene menús diferentes. Esto se hace por seguridad. Si
comen lo mismo y la comida está en mal estado, ambos se pondrán
enfermos al mismo tiempo…y bueno, ya sabemos que no es aconsejable que
un avión vuele sin pilotos.

De esta manera, nos seguramos de que uno de ellos estará en buenas condiciones aunque el otro enferme.





En caso de incapacitación de un piloto, los tcp´s
estamos preparados para ayudar al otro técnico durante el vuelo y el
aterrizaje. Además, ponemos en práctica el siguiente procedimiento:

En el momento en el que los tcp´s escuchan la llamada de emergencia
desde cockpit, el que esté más cercano accederá a la cabina de mando.

El resto de os tcp´s dejarán de hacer cualquier otra tarea, y se
coordinarán para asegurar la cabina, recibir información y preguntar si
hay un médico a bordo.

La persona encargada de atender al piloto incapacitado, bloqueará el
arnés del piloto para que su cuerpo no se caiga hacia adelante y
manipule los instrumentos de vuelo.

Con el arnés blocado, deslizará el asiento del piloto hacia detrás, al
igual que el respaldo de su asiento. Una vez que haya quedado libre de
los instrumentos de vuelo, se le sacará de la cabina de mando
agarrándolo por debajo de los brazos.

Si no hay médicos a bordo, un tcp se encargará de administrar los
primeros auxilios necesarios, para los que toda la tripulación está
habilitada.

Se tratará de buscar otro piloto de la misma compañía o de otra, que viaje a bordo.

En caso de no haber más técnicos en el avión, el sobrecargo auxiliará al
piloto que queda en cockpit. Se declara emergencia y se aterriza en el
aeropuerto más cercano.
Cualquier líquido deberá entregarse en recipiente doble.
Es decir, los refrescos, los zumos, el café, etc…se entregan
previamente servidos en vasos. Nunca la lata y el vaso a parte. El vaso
en el que se sirve siempre será doble. Esto se hace como medida de
seguridad para que ningún líquido caiga sobre los instrumentos de
navegación.



Y el café…el café lo servimos si nos sobra tiempo.

No sé si estáis siguiendo la serie Pan Am, pero os aseguro que en muchas aerolíneas hay ciertos aspectos del trato a los pilotos, que no distan demasiado de la serie.



Para los que no lo sepáis, se ambienta en los años 60.

50 años, y las cosas siguen prácticamente igual. Esta es la aviación que
nos deja ZP. Y veréis lo que nos deja el de las inshidias…



¡Buenos vuelos a todos!

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada